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María y Raymundo Rojas

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La Autoridad de Dios en el Hogar

UNO: Reconozca a Dios como el Creador y Dueño de Todas las Cosas, Incluyéndolo a Usted

Génesis 1:1 dice: “en el principio creo Dios los cielos y la tierra”. Salmo 24:1-2 dice: “de Dios es la tierra y su plenitud, el mundo y los que en él habitan. Porque él la fundo sobre los mares y la afirmó sobre los ríos”. El Salmo 100:3 dice: “reconoced que él es Dios,él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; pueblo suyo somos y ovejas de su prado”. En el libro de Hageo 2:8 dice: “mía es la plata y mío es el oro dice el Señor Dios de los ejércitos”. Amados lectores: por estas escrituras podemos comprobar que hay un creador y dueño de todo el universo, por tanto debemos estar conscientes que hay una autoridad máxima en esta vida.

Estamos en el universo de Dios, él nos creó, Génesis 2:7 dice así: “entonces Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente”. Y en los versículos 21 y 22 de este mismo capítulo dice: “entonces Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras este dormía, tomo una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla que Dios tomó del hombre, hizo una mujer y la trajo al hombre”. Todo es propiedad de Dios, y él nos da el privilegio de vivir en su propiedad, pero ha establecido leyes para nuestro beneficio, para que vivamos en paz y en amor unos con otros; pero cuando estas leyes son violadas, vienen serias consecuencias, -el ejemplo de esto son nuestros padres Adán y Eva.

Dios, en su amor y su bondad, no sólo les dio la dicha de ser los primeros en habitar la tierra, sino también les dio como regalo un hermoso huerto, hecho especialmente para ellos; allí el hombre disfrutaría del amor de su esposa, de la vegetación, de los ríos, de los frutos, de los animales, y de todo lo que Dios les había regalado, especialmente de la comunión con su creador. Pero para seguir disfrutando de ese regalo tenían que reconocer la autoridad de Dios en su vida, y esa autoridad demandaba obediencia a su palabra.

Leamos Génesis 2:16-17: “Y mandó Dios al hombre diciendo: de todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres ciertamente morirás” pero el hombre no obedeció a Dios y tuvo que sufrir las consecuencias. Génesis 3:23-24 dice: “y lo sacó Dios del huerto del Edén, para que labrase la tierra de que fue tomado. Echo, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida”

Muchos en su rebeldía dicen: mi vida es mi vida y yo hago con ella lo que me da la gana, y nunca se acuerdan de Dios, nunca le honran, ni le dan gracias, sino que se envanecen en sus razonamientos, profesando ser sabios se hacen necios; por eso, su corazón es entenebrecido, y Dios los entrega a una mente reprobada para hacer cosas que no convienen, porque no aprueban tener en cuenta a DIOS. Prefieren honrar a las criaturas antes que al creador, el cual es bendito por los siglos de los siglos. Por esta razón muchos hogares son destruidos, porque no permiten que Dios gobierne en sus vidas, y dan lugar a que el diablo entre a hurtar, matar, y destruirlos.

Por eso amigo lector, Dios le habla por medio de su palabra. No la deseche, reconózcale, como el dueño de su vida y deje que él sea la autoridad máxima en usted, lea su santa palabra y obedézcale: Haga una declaración de fe y dígale: señor Jesucristo: yo reconozco que he pecado contra ti, porque he vivido a mi manera y no como tú quieres, pero a partir de hoy, confieso mi pecado y te pido perdón y de aquí en adelante te recibo como el dueño absoluto de mi vida, y tu palabra como la máxima autoridad en mí, para guardarla en mi corazón y no pecar más contra ti. Gracias señor Jesucristo. Amen..

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